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Brunch en Valencia, The Brunch Corner.

  • Sábado 28 de Julio del 2018

Brunch and American soul

Yo debería haber nacido americana. Eso es un hecho que nadie me puede discutir. No hay nada que me guste más que despertarme (tarde) y saber que comerme una pila de bacon crujiente, grasiento y sabroso en un brunch está socialmente aceptado.

En una sociedad cada día más fit, healthy y [inserte aquí la palabra de moda del momento], como gorda de alma, me gusta saber que existen sitios en los que me van a preparar una pila de pancakes bañados en sirope y coronados por un par de tiras crujientes y perfectas de bacon. Enserio, me dan ganas de ponerme la mano en el pecho y entonar Amazing Grace como si me fuera la vida en ello, mientras ondea una bandera americana de fondo.

Okey, stop the rock. There is only one queen B.

Dónde hacer un buen brunch en Valencia

Este patriotismo, tanto impropio como desmedido, viene porque esta mañana hemos ido a desayunar-tarde-tomar-un-brunch-pronto.

Huyendo de los típicos sitios que te cobran hasta por respirar y la calidad no es nada fuera de serie [véase; La Más Bonita y derivados, lo siento, duele pero es cierto].

Buscábamos un sitio relativamente nuevo, donde no me tuviera que arreglar excesivamente y donde me sintiera segura de no estar rodeada de Healthy-posturetas mañaneros, divinos, y con el IPhone en la mano dispuestos a instagrammear cualquier cosa que pareciera nueva o de un color asquerosamente sano.

Tras diez o quince minutos intentando decidirnos – somos de naturaleza exageradamente indecisa- hemos encontrado EL SITIO, ‘Brunch Corner'. Un pequeño café escondido cerca de la plaza de Tetuán que ya de entrada te hace sentir cómoda, colores pastel súper monos, y no excesivamente grande. Per-fec-to

 

La carta

Lo suficientemente amplia para elegir, pero no lo suficiente larga para hacer que te vuelvas loca. ¿Los precios? Muy asequibles, mi desayuno y el de Jose han costado 15 euros los dos.

La elección ha costado, no os voy a engañar. 

He tenido un momento de pánico cuando estaba entre un par de tostadas con tomate y smashed advocado y preservar un poco mi dignidad y [oh si] una torre de pancakes con sirope de arce y bacon.

Estaba a punto de golpearme por indecisa, cuando ha venido la camarera y he decidido que necesitaba hacerlo. Necesitaba que decidiera ella. Parece estúpido, pero preguntarles a los camareros que escogerían ellos, a no ser que suelan ser completos inútiles, es tu mejor opción. Si eres incapaz de decidir, claro. Es una forma elegante de pasarle el marrón a una tercera persona, y con suerte, saldrá bien. La camarera ha pronunciado las palabras mágicas: ‘¿Por qué no pides media tostada y un pancake?’ Enserio, las palabras mágicas.

Luego se ha interesado por saber que me había gustado más y, como no, yo seguía incapaz de decidir, así soy, desesperante hasta extremos insospechados.

 

Finally...

La tostada, brutal. Simple y brutal. La combinación de ingredientes era perfecta, pero ellos utilizan un aceite, que, sinceramente, no sé qué lleva o cual es, pero es lo suficientemente fuerte para realzar el tomate y romper la monotonía del aguacate.

Mi parte favorita; el pancake. Gordito, pero sin empalagar, doradito por fuera y esponjoso por dentro. El sirope de arce justo para no matar el resto de sabores y, el Dios de la casa, el bacon,perfecto, crujiente, sabroso, combinación perfecta. Un pancake así es como poner La Gasolina a las cinco de la mañana en una discoteca, no sabes qué público habrá, pero sabes que va a triunfar. Enserio, he tenido ganas de aplaudir al comérmelo.

Todo eso, coronado con un zumo de naranja con la cantidad justa de pulpa. Yo odio, con todas mis fuerzas, la pulpa. Nunca un zumo natural está colado suficientemente. Así que, para los maníacos como yo, pedir el zumo de naranja, existe un sitio para nosotros. Don’t worry.

Jose, se ha pedido un zumo de naranja y un bagel que si no hubiera estado tan hinchada habría secuestrado; pan de cebolla, queso untado, aguacate y tomate. Combinación ganadora, lo mires por donde lo mires. Salvo, que no te guste la cebolla, en cuyo caso no mereces vivir. Pero eso, es un tema para otro día.

Yo, como buena persona y mejor novia que soy, le he dejado un trocito de mi pancake con bacon, he llorado un poquito por dentro al hacerlo, lo confieso.

La conclusión final es que vayáis antes de que todo el mundo lo descubra y se vuelva asquerosamente conocido. Vais a poder hincharos en la relativa intimidad que tiene la terracita. Y rodeados, probablemente, de guiris. Lo que en términos de brunch, es casi un sello de calidad.

 

Resumen de características:

  • Precio: Asequible-barato, dos desayunos 15 euros (precio aprox.)
  • Local: Acogedor, tranquilo, instagrammeable.
  • Zona: Ciutat Vella: Plaza de la Virgen y Sant Bult.
  • Trato: Muy amigable, dispuesto a ayudar y a hacerlo con una sonrisa.
  • Links: podéis encontrarlos en su página de Facebook ‘Brunch Corner’: https://www.facebook.com/brunchcornersantbult/
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