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Fumiferro, el Cabañal vuelve a sorprender

No sé si ha quedado claro con anterioridad, pero soy una gran fan de todo lo que sea la carne, y con el descubrimiento de Fumiferro, me reafirmo.

Yo en un caso real como en el de Viven, no tendría excesivos problemas en sobrevivir -en lo que a comida se refiere-.

Ya que hemos roto el hielo (je jeeeee) y bromas sobre canibalismo aparte, voy a contar como la semana pasada sufrí un orgasmo culinario, nivel 10.

EL CABAÑAL

Como he dicho en posts anteriores, el Cabañal está despertando.

Se está poniendo muy de moda y eso es bueno y malo. Bueno porque nos está regalando locales como la Fábrica de Hielo, que me tienen loca. Y malo, porque tiene muchas probabilidades de acabar masificado, y eso me da mucha penita.

Anyway, vamos a centrarnos el lo bonito, que es lunes y no estamos para (más) lloros.

Otro de los points positivos de que el Cabañal despierte, es que te ofrece sitios nuevos, y fomenta que la gente joven emprenda y monte sitios guays. Uno de ellos es Fumiferro, una verdadera bomba gastronómica en el Cabañal.

En una ciudad que ama la pólvora, el olor a quemado y el fuego, la verdad es que este sitio se presenta como la continuación natural del sentimiento fallero trasladado a la cocina.

FUMIFERRO

Guiado por Adrián Collado, Andrés Gimeno y Alejandro Ordiñana, junto con la buena atención, la innovación y sus cartas breves pero sorprendentes, quizá uno de los pilares más importantes en este restaurante son las brasas y los ahumados.

Empezando por su sala principal de estilo simple pero cuidadísimo.

Lo mejor de todo es que tienen ese tipo de hilo musical modo jazz, pero suavecito. Con lo que puedes hablar perfectamente con quien estés sentado y no acabas chillándole por encima del plato.

Fieles a su dinamismo, que se puede ver en la misma carta que va cambiando cada 4 meses (aprox), Adrian, Andrés y Alejandro no se han conformado con el ‘típico’ restaurante, si no que desde Fumiferro proponen también un patio trasero en el que se trata la comida al más puro estilo street food.  Ahí podrás disfrutar de tapas y buen vino, lo que se plantea como una muy buena opción si quieres algo de tapeo pero en un local de primera.

LA CENA

Fui con personas que no comían mucho (error) así que, pedimos muy pocos entrantes (error x2) pero esto se vió más que compensado con los principales y los postres.

ENTRANTES

Pedimos una maravilla llamada, pulpo panko (pata de pulpo ahumada, rebozada en panko y frita) que sinceramente, estaba para morirse. El rebozado, en su punto. Y el pulpo en si SÚPER sabroso, vamos, que se notaba a leguas la calidad de la materia prima.

Lo único »malo» es que el pulpo estaba demasiado bueno, y las gyozas (cerdo meloso ahumado con cyurry verde) estaban buenas sin más. con lo que quedaron un poco deslucidas por lo buenísimo que estaba el pulpo.

LOS PRINCIPALES

Esperate, que ahora viene lo bueno. Costillar al Jägger. 

Costillas y Jägger, es que yo me podía haber muerto ahí mismo de felicidad y no hubiera pasado absolutamente nada.

Todo lo que diga de esa carne sería quedarme corta, el sabor increíble, la carne se deshacía,  ese sabor dulzoncillo del Jägger pero en su punto justo, sin matar el sabor del costillar. Increíble, buenísimo. Todo esto acompañado con unas papas con mojo, que fueron una verdadera sorpresa porque conozco pocos sitios en Valencia en los que las hagan decentemente.

La presentación de los platos por supuesto muy acorde a la estética del local, todos los principales van presentados en una pequeña parrillita, un poco incómoda para comer, pero ideal para la foto.

LOS POSTRES

De postre, reinventar un clásico.

Tarta de leche con galletas, brutal.

Y por si fuera poco, una cheesecake, como dios manda, con las salsitas (dulce de leche, y arándanos) al lado para que puedas elegir.

CONCLUSIÓN

Es un restaurante que merece la pena que pruebes. Ya sea por el trato, ya sea por lo innovador de su carta, ya sea por la ubicación.

No te va a dejar indiferente.

Y si te preocupa el precio, que no es excesivamente caro, también uedes optar por uno de sus menús diarios.

Como ves, el Fumiferro llega muy preparado y dispuesto a dar mucho la brasa 😉

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